PassivHaus más que eficiencia energética, Salud!!

PassivHaus más que eficiencia energética, Salud!!

El síndrome del edificio enfermo según La Organización Mundial de la Salud (OMS) es un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire dentro de espacios cerrados, tales como molestias y enfermedades causadas por la mala ventilación, la descompensación de temperaturas, las partículas en suspensión, los gases y vapores de origen químico entre otros.

La calidad del aire es uno de los requisitos medioambientales más importantes que hay en las ciudades. En ellas, la concentración de tráfico y la industrialización vician mucho el ambiente. También las propias viviendas pueden ayudar a incrementar esa contaminación, que revertirá en la salud de las personas.

Los síntomas de estos edificios pueden ir desde las náuseas, hasta los mareos y el malestar general de las personas que están en su interior.

PassivHaus más que eficiencia energética, Salud!!

Habría varios elementos que pueden influir en esto. Por ejemplo, la ausencia de ventanas, y que la única fuente de ventilación de estos hogares o edificios sea el aire acondicionado. No solo supone una gran dependencia energética, sino que produce un hermetismo insano.

La filtración excesiva puede ser otro síntoma de los edificios enfermos y además, el gasto energético puede llegar a dispararse rápidamente.

Muchos de estos edificios se han construido rápidamente, sin atender lo suficiente a sus necesidades. Así, algunos más elaborados, como las casas modulares, se presentan precisamente como el polo opuesto: estructuras pensadas con calma y con sistemas internos que permiten aprovechar al máximo la energía que se invierte en su interior.

Frente a estos edificios están las casas pasivas o Passivhaus y se presentan como una excelente alternativa sostenible.

 

Qué es el enfoque Passivhaus

Una vivienda pasiva es aquella capaz de desarrollar una alta eficiencia energética con un alto grado de confort.

Esta se sostendría sobre 5 puntos:

El propio diseño de la estructura, el aislamiento del exterior, carpinterías de altas prestaciones, el control de la estanqueidad y un sistema de ventilación controlada con recuperador de calor. Si estos cinco puntos funcionan adecuadamente, podemos hablar de viviendas pasivas.

El estándar en el que se centra este modelo es el de tratar de controlar en la máxima medida el aire y el ambiente que tiene un hogar en su interior. De esta manera, la influencia externa será mínima y a su vez, las acciones que pueda tener el propio hogar sobre el exterior también lo serán. La forma de conseguir esto, aparte de los puntos citados anteriormente, es desarrollando un sistema de ventilación mecánica controlada. Así, la influencia del exterior sobre el hogar va a ser mínima y las filtraciones que pueda haber también pues lo que se tiene es un espacio absolutamente controlado en el que la energía se aprovecha al máximo y la contaminación exterior no se introduce en los hogares como pudiera hacer un agente externo.

Además de que una passivhaus es una “vivienda sana”, el ahorro de energía (entre un 80 y 90%) ayuda a sus habitantes a no tener una hipoteca energética y a vivir con altos niveles de confort.

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